la clase sugestopédica

La enseñanza sugestopédica no tiene nada que ver con lo que tradicionalmente entendemos como un proceso de instrucción. En una clase sugestopédica hay pocos elementos que recuerden a una clase convencional, a lo que la mayor parte de la gente tiene grabado en su memoria como un lugar de aprendizaje, de estudio, ¿quizá de esfuerzo, sacrificio, aburrimiento o sufrimiento?

El lugar elegido tendrá amplitud suficiente, luz adecuada, colores suaves, se tratará de crear un ambiente que invite a entrar, que sugiera que va a ser agradable estar allí. No se trata de lujo, se trata de armonía.

Clase sugestopédica

Tanto si se usan o no mesas, los asientos de los alumnos y del profesor se dispondrán de forma que cada persona tenga contacto visual con todas las demás (puede ser en círculo o similar). Todos los alumnos son igual de importantes. El profesor es igual de importante que los alumnos. Nadie es más importante. Cada uno desempeña su papel y el del profesor es facilitar.

La empatía de unos alumnos con otros y a su vez con el profesor se empieza a crear desde el primer momento en que entra el profesor en la clase.

La responsabilidad del aprendizaje no se coloca en el alumno, es el profesor el que la asume, aunque dando algunas recomendaciones a seguir.

El profesor no es un mero informador de datos. Con su actitud siempre invitante, nunca demandante, también va a apoyar, a estimular, a proteger, a crear una atmósfera artística, alegre, relajada, amable, paciente y lúdica, conduciendo al grupo de manera que cada alumno se sienta seguro. No pretende cambiar nada en el alumno, respeta totalmente el sistema de creencias de cada uno de ellos, acepta las dudas o las posibles críticas con una actitud abierta, no manipula. Su comunicación se adapta a los sentimientos y conducta tanto de cada alumno individualmente como del grupo en su conjunto.

La materia a impartir está cuidadosamente organizada de forma que se impliquen de manera simultánea las capacidades lógicas y asociativas del cerebro.

La combinación de todos estos elementos organizados orquestada y sistematizadamente va enfocada a lograr una comunicación a nivel de las capacidades de reserva del cerebro/psique con el fin de que el alumno baje sus barreras psicológicas, eliminando miedos e inseguridades, lo que supondrá un gran aumento en su motivación y le permitirá asimilar mucha más cantidad de información en mucho menos tiempo, es decir, acelerar el aprendizaje destapando sus reservas mentales.

la clase sugestopédica de idiomas para adultos

El alumno principiante o de nivel bajo viene con las inseguridades e inquietudes propias del adulto ante un nuevo aprendizaje: "me cuesta concentrarme", "ya he perdido el hábito de estudio", "ya soy muy mayor para aprender cosas nuevas", "tengo muy mal oído para los idiomas", etc.

Clase sugestopédica

El alumno de nivel intermedio generalmente ha estudiado ya durante mucho tiempo el idioma, a veces incluso desde la infancia en el colegio. Tiene bastante vocabulario, sabe más o menos la gramática, traduce bien, pero suele tener grandes dificultades para expresarse en ese idioma y para entenderlo. Piensa en español o en su lengua materna y va traduciendo mentalmente, buscando en su memoria la información que aprendió de forma fragmentada en diferentes momentos de su vida y que, en parte, habrá olvidado porque solamente se estimuló la memoria a corto plazo. No tiene una visión global ni de la estructura lingüística ni de la gramática del idioma en cuestión. El aprendizaje, aunque haya durado largos años, no está automatizado. De ahí las grandes dificultades en la comunicación y en la comprensión. Además, mientras se está procesando mentalmente lo que se quiere verbalizar, sobrevienen toda clase de bloqueos psicológicos, miedos e inseguridades que tienen incluso manifestaciones fisiológicas tales como una mayor sudoración, cambios en el color de la piel, nerviosismo, ansiedad, taquicardia, etc.

Clase sugestopédica

Estos son resultados típicos de la enseñanza convencional: la información siempre ha ido dirigida a la mente consciente del alumno, a su parte lógica, desaprovechando recursos como la capacidad asociativa del cerebro, la creatividad, la fantasía, las emociones, que en Sugestopedia se utilizan en forma de estímulos periféricos organizados dirigidos al inconsciente y que van a activar la memoria a largo plazo, permitiendo que la materia aprendida no se olvide.

En la clase sugestopédica de idiomas para adultos la información lógica destinada al consciente se envuelve y se completa con la destinada al inconsciente en forma de un entorno adecuado, elementos artísticos, música, juegos, ambiente lúdico y amable. En definitiva, se aprovechan una mayor cantidad de recursos de ambos hemisferios cerebrales y de todo el cerebro en general, se estimulan las diferentes facetas de la personalidad, se destapan las reservas mentales.

El resultado es que el alumno va a acelerar e integrar el aprendizaje, sin tener que estudiar, absorbiendo de 3 a 5 veces más materia que en métodos convencionales.

Clase sugestopédica

El alumno principiante se va a encontrar con un vocabulario de 600 a 800 vocablos nuevos y toda la gramática básica en la primera lección. El profesor va a presentar este material dentro de un contexto artístico utilizando música clásica de fondo. En los días siguientes se va a elaborar todo este material dentro de un marco de juego, de sorpresa, de humor, de diversión, invitando a la participación continua.

Esto sería inimaginable dentro del esquema convencional de enseñanza de lenguas, pues rompe todas las normas de la vía lógica de aprendizaje. Pero en la enseñanza sugestopédica el alumno no se asusta ante la gran cantidad de materia, sino al contrario, se sorprende agradablemente y participa con gusto en las muchas y diferentes actividades lúdicas y artísticas, su curiosidad se despierta como cuando era un niño. Desarrolla una actitud que va a hacer que aumente su motivación, su ilusión, su bienestar general y que absorba y memorice grandes cantidades de información sin esfuerzo. La gramática, la estructura lingüística, la pronunciación, la entonación se absorben, no se estudian. Realmente como cuando aprendimos nuestra propia lengua de pequeños. El bloqueo ante la comunicación y la comprensión se rompe rápidamente. El alumno, tanto principiante como de nivel intermedio, se da cuenta de que realmente puede hacerlo, de que no es imposible.

No sólo el ambiente, la actitud del profesor, el contexto artístico y lúdico, sino el material, libro de texto, etc. también están dirigidos a destapar las reservas mentales.

La enseñanza sugestopédica, con su enfoque global, contribuye a integrar la personalidad del alumno.